Las tres naciones que toman parte en este torneo son del hemisferio sur: Australia, Suráfrica y Nueva Zelanda. El año pasado ganó Suráfrica y la semana pasada los All Blacks tuvieron su ansiada revancha. Hoy toca reencuentro. Los All Blacks son el equipo de Nueva Zelanda, su gran pasión y orgullo. Sus jugadores merecen el trato de semidioses por el resto de la plebe.
Toda la ciudad está movilizada para el encuentro. Todos los autobuses llevan al estadio y todas las paradas están repletas de hinchas vestidos de negro, muchos de ellos con las caras pintadas. También se ven algunas banderas surafricanas, pero son minoría. El autobús que nos recoge no hace más paradas, con la gente que había esperando en esta ya ha llegado al tope. Yo tengo suerte de estar sentado y observo como gente de todas las edades, llena de emoción, realiza cánticos obscenos y bebé alcohol en cantidades desaconsejables.
El autobús se para a un par de manzanas del estadio, el resto hay que hacerlo andando y a medida que me acerco la aglomeración de gente es cada vez mayor. El estadio alberga 38 mil fans que no tardan en ocupar su lugar. El mío, pese a haberme costado una fortuna, está justo al lado de la entrada al estadio y el paso continuo de gente me agobia sobremanera.
Antes de empezar el choque los dioses de cada equipo tienen que calentar. La organización del evento aprovecha este tiempo para entretenernos mediante un partido de rugby de alevines, una parodia de balet clásico realizada por el equipo de rugby de la universidad y una actuación de un cantante que viene siendo la mezcla entre Meatloaf y Cocodrilo Dundee. Finalmente llega el momento esperado y salen todos los jugadores al terreno de juego. Un cantante y su coro recitan el himno surafricano y luego otro cantante (con el mismo coro) el himno neozelandés. Cabe mencionar que el segundo empieza en Maori y después se repite en Inglés, mientras que los surafricanos no han tenido tal delicadeza. Menos mal que el himno de Spain no tiene letra, menudo bochorno.
El encuentro empieza con la famosa Haka de los All Black. Haka es el nombre Maorí para baile y los suele haber de dos tipos según la ocasión. Uno tiene un estilo más sensual y playero. Es el típico baile estilo Hawaiano. La Haka de los All Black es del otro tipo, lo usaban los Maorís antes de iniciar la batalla e intimida un montón.
Durante todo el partido el marcador favorece al equipo local, pero nunca con una ventaja suficiente para estar tranquilos. La única valoración que puedo hacer de la calidad del juego es que casi todos los chutes entran entre los palos y que no es un partido muy vertical.
Los jugadores realmente parecen de otra especie. Su tamaño no es desdeñable, en comparación el árbitro parece un enano. Muchos llevan todo tipo de vendajes e incluso fundas en la cabeza para evitar que les arranquen una oreja en alguna de las numerosas melés.
El partido dura 80 minutos repartidos en dos tiempos. Para la desgracia de la gran mayoría y deleite de la minoría, los Springbroks anotan su segundo try cinco minutos antes del final poniéndolos por encima en el marcador por primera vez en el partido. Por mucho que lo intenta, el equipo local no consigue anotar en los pocos minutos que quedan y el marcador les da a los visitantes la victoria. La pena se siente en el estadio, que ya no ruge como antes. En los deportes de masas a los que estoy acostumbrados, este desenlace significa problemas de grupos violentos a la salida. Si de algo es útil que mi asiento esté tan cerca de la puerta, es para poder salir pronto del estadio y así evitar posibles disturbios. Más adelante me entero que los seguidores y jugadores de Rugby tienen más clase que los de Fútbol y esos problemas no suelen darse tan a menudo. Pero... mejor prevenir que curar.

2 comentarios:
helloooooooo
También te intimidó a ti el Haka? Imagínatelo por un segundo en una lucha de verdad...
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