
Dunedin tiene la suerte de albergar la calle más empinada del mundo. Me imagino que no todos los vecinos de la misma deben estar de acuerdo. La calle Baldwin tiene una pendiente del 38% en su tramo más empinado.

Sólo llegar a la base de la calle uno queda anonadado al ver coches aparcados en los laterales. Unos chavales bajan en bicicleta a toda leche por la calle. Al finalizar la proeza uno propone entusiasmado repetirla, pero el resto censura la moción. El olor a freno chamuscado impregna el ambiente.

Subir lleva un rato. Las aceras laterales están hechas a base de escaleras y la calzada no tiene asfalto sino chapas de hormigón. Una vez arriba, recuperando el aliento, veo asombrado una fuente de agua al lado de un banco de madera. Sentado observo como varios coches suben y bajan la calle, quemando gasolina, motor y frenos en vez de grasa.

A ninguno se le ocurre bajar en primera, seguro que todos llevan automático. Si no tienes los frenos en condiciones lo averiguarás a medio camino.
Dos veces al año se realizan carreras en esta calle. Una vez en pleno verano cerca de mil competidores suben y luego bajan la calle. El ganador lo suele hacer en alrededor de dos minutos. El truco parece estar en subir en menos de minuto y medio, luego inclinar el cuerpo de manera que la gravedad haga todo el trabajo y las piernas sólo sirvan para evitar que la cabeza toque el suelo. El equilibrio es necesario para no acabar dejando muescas en el suelo con los dientes.

La otra competición es en realidad una tómbola. Desde la parte de arriba dejan caer miles de bolas de chocolate envueltas en papel rojo; los famosos Jaffa de Cadbury. Las bolas bajan a toda velocidad hasta llegar a un embudo que las recoge. Cada Jaffa tiene un número y aquellos que hayan comprado un boleto cuyo número coincida con los Jaffa ganadores se llevan cientos de NZD en premios y bonos de viajes. Aquí tenéis fotos de la tómbola de este año, que forma parte de una serie de juegos conmemorativos de la semana de Cadbury. Lástima que es mi més budista y no puedo comer chocolate.
2 comentarios:
jajajaja qué calle más extraña!
Lo de la tómbola es todo un punto, me imagino a la gente peleándose por conseguir un caramelito de chocolate.
La foto de la casa es muy buena.
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