Este fin de semana todavía no he hecho demasiado ejercicio y noto que mi cuerpo me pide marcha. Christchurch, la ciudad más grande de la isla sur, tiene varios sitios donde puedo saciar su apetito.
Por internet he visto un par de sitios con rocódromo en la ciudad. Me acerco al primero pero cierran en 15 minutos así que no vale la pena. El otro está un poco lejos, pero me vendrá bien caminar. Sigue chispeando pero la chaqueta aguanta sin calarse.
De camino al rocódromo voy a parar al lado de un skatepark. Es un parque bastante grande hecho de cemento con varias rampas, una piscina, fun boxes, barandas, cajones y una mini en forma de codo. Lástima que es demasiado tarde como para poder hacer fotos, pero aquí podréis encontrar algunas.
Sigo caminando por encima de un puente y llego a ROXX, el rocódromo interior más grande de la isla. No cierran hasta dentro de una hora y cuarto, suficiente para quemar la energía sobrante. Al no tener compañero que me asegure me tengo que quedar en la zona de boulder. Una hora de boulder será más que suficiente.
Hay problemas categorizados en 5 colores indicando la dificultad (verde, amarillo, naranja, rojo y negro). Antes de que se acabe la sesión he completado todos los problemas verdes, todos los amarillos menos uno (que no tengo ni idea de como comenzar) y un naranja para quitarme la espinilla. Me he divertido como un enano... un chimpancé enano. Sólo quedamos el encargado, una pareja de escaladores y yo. Como no tengo muchas ganas de caminar y morro no me falta, les pido si me pueden acercar en coche al centro. A lo cual la pareja accede: mi primera intentona de hacer dedo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario