Todos estamos colocados en una cuadrícula de forma cuasi militar. Cada uno con un par de esterillas. El maestro yogui nos avisa de su fama, es un tipo duro a la hora de enseñar.
A lo largo de dos horas Mr. Yogui nos coloca en una serie de posturas rocambolescas y nos pide que las tensemos lo máximo posible. La cabeza en posiciones que rozan lo imposible. Aún y así Mr. Yogui nos pide que retorzamos el cuello un poco más.
Yo pensaba que en Yoga se practicaba la elasticidad y no me equivocaba. Simplemente no conocía todo el abaníco de cualidades que se ejercitan. A mitad de recorrido me sorprendo sudando como un marrano, con inicios de calambres en ciertos músculos no muy acostumbrados a tanta tensión.
Según Mr. Yogui si seguimos viniendo a menudo nos sorprenderemos de lo que somos capaces de hacer con nuestros cuerpos. Estoy un tanto acalambrado, pero me lo creo. Su manera de llevar la clase me recuerda a mis mejores tiempos en Tae-Kwon-Do: doloroso pero divertido.
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1 comentario:
y le has hecho caso?
quiero decir, sigues volviendo?
El tema respiracion, existen mejoras con el yoga?
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