Final del mes budista

Hará una semana o más que finalizó el experimento budista. No es que pueda decir que lo he cumplido todo a rajatabla. Alguna norma he roto. Pero ha sido una buena experiencia de la cual he sacado algunas conclusiones.

Vivir una vida de ascetismo no es tan complicado una vez te has metido en ello. Hay dos problemas que te impiden conseguirlo. Por un lado están tus deseos que a veces son difíciles de controlar. Para mi lo más dificil ha sido controlar los pensamientos carnales. A menudo me regodeaba con ellos aunque nunca fueran más allá. El segundo problema y en gran parte el principal, es la falta de comprensión y apoyo de los que te rodean. Los menos cercanos piensan que estás algo majara pero les divierten tus historietas, hasta aquí bien. Los que te son más cercanos son los que te lo ponen más difícil. No tengo muy clara la razón, pero no deja de sorprenderme que tus seres queridos sean a veces los más intransigentes. A esta conclusión he llegado en parte por experiencia propia y en parte por lo que he observado en mis compañeros budistas.

De las normas, muchas ya las seguía y pretendo continuar siguiéndolas. También han surgido discusiones muy interesantes acerca de lo que significan ciertas normas, en especial el no mentir y no manejar dinero. Otras normas me han sorprendido con la facilidad con la que las he podido seguir. Concretamente me refiero a la dieta vegetariana. Con los pocos datos que tengo no puedo concluir que la dieta haya sido una causa mayor de mi pasa de gripe, probablemente la falta de higiene en el suelo de mi cuarto sea mayor causa. No me siento flojo ni mucho menos, voy a escalar y suelo hacer deporte intenso los fines de semana sin notar fatiga. La única diferencia física es la cantidad de flatulencias malolientes que desprendo a lo largo del día. Lo siento por todos vosotros de corazón porque no tengo intención de volver a mi dieta anterior. He aquí las cuatro razones:
  1. Muchos estudios científicos dicen que es más saludable y quiero comprobarlo. Con un mes no tengo suficiente.
  2. Comer carne es ineficiente. Se necesitan 10 veces más metros cuadrados para producir la misma cantidad de nutrientes de origen animal que de origen vegetal.
  3. Reducir el sufrimiento en el mundo. Si se puede vivir saludablemente sin necesidad de matar, ¿por qué hacerlo?
  4. Para poder explorar como afecta lo que comes a lo que piensas.

Soy consciente de que no tengo respuestas a todas las preguntas que surgen, ni a todas las críticas. Pero será curioso explorar este camino.

1 comentario:

Carlos Morales dijo...

Piensa en todos esos animalitos tan monos que no nacerían de no comérnoslos luego! No podemos dejar de ser carnívoros, ellos no lo harían. Asi que ahora tendré que comer el doble de carne... por ti y por mi.

:D

Ánimo valiente, ya nos comentarás tus experiencias.